ESCUELA Y SOCIEDAD

CITA APA

Billard, J. (2002). Escuela y sociedad. Revista de Teoría y Didáctica de las Ciencias Sociales, (7), 167-186. Francia. 

PALABRAS CLAVE

Institución, educación, cultura, finalidad, humanidad. 

RESUMEN

El artículo Escuela y Sociedad plantea el problema de las finalidades de la escuela, institución inmersa en el contexto de las relaciones de la familia, la sociedad, el Estado y la cultura. Cada uno posee sus propios fines que no deben imponerse a la escuela. Esta transmite cultura para formar ciudadanos, miembros productores y consumidores en la sociedad civil y formadores de la futura familia. 

CONCLUSIÓN

A fin de cuentas, la escuela es una institución que sirve a otras tres instituciones, a la vez que se distingue de ellas. La escuela sirve a la familia prometiendo un porvenir a sus hijos y completando su educación. Pero ella no es la prolongación de la familia. Por el contrario, se distingue de ella por sus finalidades como por los medios que instaura. La escuela sirve al Estado suministrándole ciudadanos, es decir. hombres capaces, como dice Kant, de pensar por sí mismos y también, como dice Rousseau y Platón, de hacer prevalecer la justicia sobre sus intereses personales. Ella no es ni debe ser una escuela de Estado. Finalmente, la escuela sirve a la sociedad civil suministrándole actores eficaces y consumidores prudentes. Pero ella tampoco está al servicio de la sociedad civil (la sociedad de la producción y de la distribución). Y si es cierto que ella no debe jugar contra la sociedad civil, no es menos cierto que la escuela debe ser protegida de ella. Se comprende entonces que un sistema concreto de educación debe realizar un equilibrio entre tendencias contradictorias: la familia, la sociedad civil, el Estado. No cabe duda que un equilibrio tal siempre será precario, difícil de encontrar 185 Billard, Jacques. Escuela y Sociedad (Traducción Vásquez, Eduardo). Revista de Teoría y Didáctica de las Ciencias Sociales. Mérida-Venezuela. ISSN 1316-9505. Enero-Diciembre. Nº 7 (2002): 167-186. y siempre habrá que restablecerlo. Por consiguiente, la tarea no es imposible si se toma la precaución de no confundir las finalidades: a) Las exigencias del orden social, el “civismo” deben comenzar primeramente por la familia. Sobre esta cuestión, pedir a la escuela lo que ella no puede hacer es destruirla. Comencemos, pues, por restablecer una verdadera política de la educación y de la familia. b) Las necesidades de la sociedad civil (la formación profesional) deben ser satisfechas por estructuras de formación adaptadas que no son forzosamente la escuela misma. Hay, pues, que evitar falsear la naturaleza propia de la escuela asignándole una tarea que la desnaturaliza. Sólo con estas condiciones será posible preservar una escuela conforme a su finalidad, que es la civilización. En cambio, si se carga a la escuela con misiones incoherentes, mal definidas y ocultándose entre sí, se irá inevitablemente a dos escuelas. Una, popular, que contentará con administrar la infancia y la juventud con el menor costo y con el menor mal social. Otra, más lujosa, para los que están destinados a mandar. Pero la escuela debe ser unitaria en su proyecto. Y si hay que tener en cuenta las realidades sociales e históricas, es decir, si es necesario establecer vías específicas debe ser sin olvidar que al fin y al cabo la escuela debe conducir a todo el mundo a la misma meta: la humanidad.


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