¿Es efectivo el cierre de jardines de infancia para reducir la transmisión de la covid- 19? Los expertos dicen que no.



América Latina y el Caribe son los que han sufrido con mayor intensidad los ataques de la pandemia.

Las medidas tomadas para el distanciamiento social han afectado a los centros de Educación Infantil y a los programas preescolares, impidiendo que los niños/as asistieran a clase.

Respecto a este tema los expertos no están de acuerdo con la medida llevada a cabo.

En la región con mayores desigualdades del mundo las pérdidas causadas de estos cierres pueden llegar a tener efectos negativos en el capital humano, ingresos y productividad. 

Además, supone un gran impacto en la economía, pudiéndose observar en un estudio realizado por el BID el cual estima que 1 año de interrupción de los programas preescolares podría conllevar a pérdidas equivalentes al 7,7% del PIB como consecuencia de los menores ingresos.

Según el Tablero de respuesta escolar ante la covid-19 los casos son más bajos y presentan menor incidencia que en niveles comunitarios. El reducido número de contagiados propone que la presencialidad escolar jugaría un papel limitado en el traspaso del virus.

Dos de las mayores preocupaciones para la reapertura de los servicios para la primera infancia han sido, en primer lugar, saber si la covid-19 supone para los niños un riesgo de mortalidad o de desarrollar una enfermedad severa y, en segundo término, si los niños infectados pueden convertirse en un riesgo para los maestros. En cualquiera de los dos casos, el riesgo parece pequeño. 

Una investigación desarrollada en Singapur no encontró evidencia de transmisión entre los preescolares. Por supuesto que, aunque no tengan un gran riesgo, es importante que se cumplan los protocolos de distanciamiento físico con los adultos (especialmente los adultos mayores).

El mayor estudio de rastreo de contactos del mundo, realizado en la India, encontró que los niños de cero a cinco años presentan los menores riesgos de infección, enfermedad y transmisión por dicho virus. Los niños de esas edades sí eran capaces de transmitir el nuevo coronavirus, pero, por razones todavía desconocidas, lo contagiaban mayormente a niños de su mismo grupo de edad. 

En estos momentos en que sabemos que es posible reabrir los servicios para la primera infancia de una manera segura, hay dos aspectos fundamentales. En primer lugar, el proceso de reapertura tiene que incluir a todo el mundo: profesores, padres, madres y gestores escolares. En segundo lugar, los responsables políticos tienen que evaluar el coste y los beneficios de las decisiones de cierre o reapertura. Dado el papel limitado que los niños menores de cinco años juegan en la transmisión de la enfermedad, los cierres de las escuelas suponen escasos beneficios en términos de limitar la expansión del virus. En cambio, el peaje a pagar de cara al aprendizaje o a ganancias futuras, especialmente para este grupo de edad, puede ser sobrecogedor.

Como hemos podido observar con esta noticia, los menores de 0 a 5 años, no suponen un gran riesgo para otros adultos de su entorno, sino que el índice de probabilidad de que contagien o se contagien, circula entre niños de su misma edad y entorno habitual. Sabiendo esto, es importante decir que, el hecho de que ellos mismos se contagien no supone un gran riesgo entre ellos, puesto que lo sufren de una manera leve y casi inexistente.

De esta manera, se sabe que se podría volver sin problemas a la presencialidad en los colegios y jardines de infancia, algo que contribuiría eficazmente a su desarrollo, pues se encuentran en una etapa importantísima de adquisición de conocimientos y desarrollo personal.


Referencia bibliográfica:

López Boo, F., Laxminarayan, R. y Oster, E.  (7 de abril de 2021). Es efectivo el cierre de jardines de infancia para reducir la transmisión de la covid -19? Los expertos dicen que no. El país. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/vida/junior-report/20210331/6619817/asi-definira-pandemia-covid-19-educacion-futuro.html

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